Cuando hay una barricada en mitad de una calle, siempre hay gente a ambos lados, unas personas atrincheradas, manifestantes, opositores, huelguistas, rebeldes. Y enfrente a unos cientos de metros, las autoridades, policía, el ejercito, etc.
Olvidándonos de las manifestaciones pacificas, cuando esa autoridad decide utilizar la fuerza, la policía decide cargar, o el ejercito disparar. ¿Hasta que punto no son culpables cada uno de los agentes que apretan el gatillo o empuña una porra?
Con las recientes noticias de Tailandia. Cuando el ejército da la orden de disparar a cualquier manifestante que se encuentre a 30 mentros de un puesto militar, el soldado que “cumple órdenes” ¿no es culpable?
En 1963, Stanley Milgram nos demostró con un experimento como el 65% de sus participantes denominados maestros, todos respetables vecinos de 20 a 50 años, con diferentes niveles de estudio. “Daban” descargas eléctricas a otros supuestos participantes, alumnos, cuando fallaban una pregunta. Los niveles de sadismo por parte de los maestros fue alto.
Pero lo que más llamo la atención fue que muy pocos, se cuestionaban las ordenes que les daban, se sentían incómodos e incluso alegaban que ellos no se hacían responsables de posibles daños de los “alumnos”.
Desde mi punto de vista, eso no es así. El “maestro” es culpable, es culpable por no cuestionar el tipo de orden que se le esta dando.
A su vez elaboro la teoría de la cosificación “donde; según Milgram, la esencia de la obediencia consiste en el hecho de que una persona se mira a sí misma como un instrumento que realiza los deseos de otra persona y por lo tanto no se considera a sí mismo responsable de sus actos.”
No, repito, eso no es así. Todos somos responsables de nuestros actos. El policía que dispara contra el manifestante, o el porrazo que le abre la cabeza, es culpable.
Cuando una rebelión, hace cambiar las cosas, ¿Esa misma policía ahora pasa a cumplir ordenes de a los que hace unas horas estaba persiguiendo?
Contra todo pronóstico en Tailandia se a evitado una verdadera masacre aunque haya habido varias decenas de muertos por ambas partes.
Es el gran peligro de la obediencia, que quienes manden no tengan corazón para hacerlo, y los que obedecen no tengan cerebro para cuestionarlo.
No olvidéis esto, somos culpables de lo que hacemos, como de aquello que por inacción no evitamos.
Fuentes: wikipedia, fotografia

por cierto, creo que si nos hubiera creado Asimov con sus tres leyes, el mundo seria un lugar mejor.
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